Conoce las 6 causas más comunes de por qué la gente no paga sus deudas

 

Cuenta la historia que hubo un tiempo en el cual la gente vivía sin deudas y podía mantenerse sólo con sus ingresos. Pero la fábula terminó estrepitosamente cuando comenzaron a asumir créditos sin medida, sin pensar en las consecuencias y el triste final que podría tener este cuento.

Hoy día tener al menos una deuda es parte de nuestra vida diaria. Pero tan importante es pagar la deuda como conocer las causas que han llevado a cualquier persona a transitar por este espinoso camino, con todas las consecuencias que supone.

Cuando indagamos en cuáles son las causas hay tantas explicaciones como personas existen, algunas muy simples y otras demasiado complejas. Sin embargo, existen algunas causas que podrían entenderse como las más comunes.

 

1. La economía, el principio de todo…

Comenzamos con la más común de las causas que reflejan la realidad misma de los clientes. En este caso los ingresos son insuficientes, en consecuencia comienzan a generarse deudas y acreedores. El deudor tiene un problema más serio que un simple desfase entre cobros y pagos, lo que afecta directamente su patrimonio personal y a veces el de su negocio. Si no tiene ingresos, pues no puede honrar los pagos de sus deudas, un problema que se va empeorando a medida que se van juntando los diferentes pagos y sus respectivos intereses moratorios.

2. Cuestión de cultura…

El cliente tiene los medios para cancelar sus deudas y dejar atrás la morosidad, pero por un tema cultural incorrecto no reconoce la importancia que implica estar al día con los pagos. No paga porque carece de una cultura financiera que le dicte que debe mantener una conducta de pagos correcta. Esta cultura del “no pago” viene muchas veces fomentada por la cultura social, originada por la inexistencia de educación por el cumplimiento puntual y constante de las obligaciones de pago.

3. Falta de formación…

En este caso, la educación financiera tiene todo que ver. Y es que algunas personas no cuentan con la información necesaria y el conocimiento suficiente para asumir la relevancia que tiene el cumplimiento puntual de las fechas estimadas de cada pago. Este tipo de deudores se justifican en su bajo nivel educativo, son incapaces de darse cuenta de los perjuicios que están provocando a sus acreedores al retrasar los pagos de forma reiterada. Además no son conscientes de las consecuencias que se generan a partir de su incumplimiento.

4. La emoción es el problema…

Cuando las emociones se hacen presentes, todo se complica. En esta oportunidad algunos deudores no pagan para castigar al acreedor por una conducta que ellos consideran improcedente, en otras palabras el auténtico motivo es causarles una molestia, es una forma de castigo.  Puede ser que estén enfadados con quien tienen la deuda por alguna disputa. Otro de los motivos es cuando el cliente considera que los pagos son injustos, por lo que no se siente obligado a cancelar las deudas y así atrasa las fechas.

5. Los temidos imprevistos…

Esta causa es sumamente complicada, porque el origen exige la atención completa. El deudor está atravesando unas dificultades coyunturales, como puede ser una enfermedad, un siniestro empresarial, la pérdida de un pedido importante o la entrada de un competidor; entre otros. En este punto, se debe demostrar tener la flexibilidad necesaria dentro de sus estrategias para resolver. Los motivos circunstanciales resultan por causas que el cliente no puede evitar y se ve obligado a estirar aún más sus pagos.

6. Las malas finanzas…

Cuando la persona no sabe cómo organizar sus finanzas, puede sufrir desfases entre los plazos de cobros y pagos, provocando número negativos de inmediato y, por ende, la aparición de la morosidad. Como los cobros no se hicieron a tiempo o nos suficientes, el deudor no cuenta con los fondos necesarios para saldar su condición de moroso y la situación puede volverse crónica con el avance del tiempo, considerando la generación de intereses. Esto se va complicando con el paso de los meses, ya que la deuda comienza a acumular más dinero.

 

Todas las causas que impiden pagar las deudas, terminan generando más problemas a quien las tiene. Uno de los primeros pasos que debemos dar a la hora de organizar nuestras finanzas para poder hacer pagos oportunos y frecuentes, con la finalidad de no acumular o acrecentar deudas, tiene que ver con la cultura del ahorro y la salud financiera.

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