Manejo de los sentimientos al vivir con una enfermedad crónica

Nuestro cuerpo es un sistema conformado por distintas partes funcionales en diferentes aspectos, pues todas y cada una de ellas desempeñan diversas labores para mantenernos vivos y preparados en cualquier evento o condición que se nos presente. Cada área de nuestro cuerpo es diferente, sin embargo, todas ellas están interconectadas y dependen en gran parte del funcionamiento de las otras.

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Es por esto que, cuando se vive con una enfermedad crónica, nuestra salud mental y emocional también se ven afectadas; más allá de la salud física. Como ya mencionamos, si un órgano no funciona bien; el resto de nuestro cuerpo no podrá encontrarse en condiciones óptimas.

Si tú vives con una enfermedad crónica que repercute en tus emociones, ¡no te desanimes más! Es completamente normal, y hay diversos secretos que te permitirán mantener un equilibrio mediante el cual lograrás dominar el orden, la paz y el bienestar dentro de ti.

Una de las principales causantes de la montaña rusa de emociones que acompañan a una enfermedad crónica, es la incertidumbre de lo que puede ocasionar la enfermedad, o, por otro lado, las consecuencias que ya has dado por sentado que te ocurrirán a ti. La preocupación y el estrés que todo esto ocasiona, pueden empeorar tu condición física al afectar tus emociones. Por ello es importante que no pienses demasiado las cosas y que te evites hacer el intento de predecir qué es lo que ocurrirá con tu salud y con tu cuerpo. Lo único que lograrás será agobiarte a ti mismo y sentir que te están pasando cosas que realmente no te suceden. A esto se le llama hipocondría, al miedo intenso de que los síntomas más simples signifiquen enfermedades más graves hasta el punto de sentir que ya las padeces.

He ahí la importancia de aprender a manejar las emociones y de mantener tus pensamientos tranquilos y en paz, con el propósito de contrarrestar aquellas sensaciones que no aporten nada positivo a tu vida; y de resaltar todos aquellos aspectos que nos hagan sentir bien.

La Asociación Americana de Psicología (también conocida como APA por sus siglas en inglés), menciona la importancia de observar un panorama del futuro realista, pero también positivo.  “Adaptarse a su condición o sentirse bien respecto al futuro puede parecer imposible al principio, pero puede lograrse” (APA, s.f.)

Para controlar las emociones cuando se padece una enfermedad crónica, APA recomienda:

1. Mantener relaciones sociales de calidad. Dicen que la buena compañía es la mejor medicina, ¿no? Rodearse de personas que te ayuden a olvidarte de tus problemas siempre será una buena alternativa para mantener una salud emocional óptima. De hecho, las personas que a lo largo de su vida entablan relaciones de confianza más fuertes, suelen llevar una vida más feliz y saludable. No lo digo yo, lo dice Harvard (con base en un estudio que realizó durante 75 años, con la finalidad de descubrir las claves para una vida plenamente feliz).

2. Cuide de sí mismo. Comer sanamente, hacer ejercicio, descansar lo suficiente, tomar mucha agua, relajarse, ¡y consentirse también! No privarse de aquellas cosas que lo hacen feliz. (¡Ojo!, que no sean nocivas para la salud, como el alcohol, el tabaco y otras drogas). Cuando formamos buenos hábitos, es mucho más factible que nuestra calidad de vida mejore. Los medicamentos pueden ser indispensables para tratar ciertos tipos de padecimientos en específico, mas no hay nada para la salud de las personas como los remedios naturales que exige nuestro cuerpo para sentirse bien.

3. Mantener una rutina diaria de trabajo, deberes y pasatiempos, tanto como sea posible. Esta es una gran opción para mantenerse ocupado y centrado. Sobre todo, brinda estabilidad; que será una gran aliada en medio del caos ocasionado por la enfermedad.

No sólo se trata de distraernos para olvidarnos de la enfermedad, sino de otorgarle un propósito a nuestros días; de tener una razón más por la cuál levantarnos cada mañana y trabajar arduamente por alcanzar nuestros objetivos.

Una enfermedad crónica puede tener efectos en la salud de una persona que sean difíciles de controlar, porque no siempre podemos decidir cómo nuestro cuerpo reacciona y enfrenta ciertos virus y problemas que lo atacan, pero sí de algo estamos seguros, es que siempre existen alternativas. La mente, que es tan poderosa, tiene la capacidad de mantener un control sobre nuestro cuerpo a través de las emociones. Por ello es por lo que las emociones negativas como el enojo, la tristeza, la desesperación y el miedo pueden resultar tan perjudiciales para nosotros y hacer que nuestra salud empeore.

Pero, por otro lado, si empleamos el poder de nuestra mente de la manera correcta, y controlamos nuestras emociones para que las positivas sean las dominantes, podremos canalizar los malestares cotidianos y optimizar nuestra calidad de vida.

¡Nunca descuides tus emociones! Serán la clave para mantener el optimismo y estabilidad en tu día a día.