Las ofertas son un arma de doble filo vs. tu presupuesto

Las ofertas son un arma de doble filo. Pueden representar una alternativa excelente cuando se trata de descuentos en productos que ya teníamos previstos en nuestro presupuesto, y en ese caso, nos ayudan a ahorrar cantidades importantes de nuestro dinero.

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El problema aparece cuando nos cruzamos con ofertas muy tentadoras, pero que no forman parte de nuestro presupuesto a corto plazo. Sí, el plazo es muy importante, pues lo que no necesitamos “ahora”, no es indispensable.

Es decir, en ocasiones, podemos encontrar ofertas de objetos que necesitaremos algún día; pero no sabemos cuándo podría presentarse esa ocasión. O bien, sabemos que aún falta mucho tiempo para que llegue ese momento.

Por ejemplo, si tú ves una oferta de trajes de baño, pero no tienes programado un viaje a la playa o una ida a la piscina; no tiene caso que compres ese traje, pues tu presupuesto está previsto para gastos más relevantes y urgentes que ése. Incluso si tu viaje es dentro de tres meses o más, te recomendamos esperar a que llegue el momento. Siempre existirán más tiendas, con mejores precios.

Las marcas y tiendas aprovechan las bajas de temporada para hacer precisamente esto. Por ejemplo, los abrigos y botas se encuentran en oferta y con precios verdaderamente accesibles durante la primavera y el verano. Esto ocurre, porque de no rebajar los precios, esos artículos ya no se venderán después; pues el próximo invierno existirán nuevas tendencias, y nuevas colecciones.

Regresando al ejemplo del traje de baño: si en pleno invierno encuentras un modelo a mitad de precio, será muy tentador comprarlo. Aun así, tú sabes que no lo necesitarás durante los próximos meses. Y entonces, estarás gastando una parte de tu presupuesto útil, que podrías destinar a la compra de artículos más necesarios e importantes a corto plazo.

Si tú tienes prevista una cantidad de tu presupuesto para hacer este tipo de compras repentinas, entonces, siempre y cuando la cantidad no se vaya más allá de tu límite, puedes aprovechar estas ofertas sin que sean perjudiciales para tu bolsillo.

Por otro lado, si no tienes una cantidad apartada para este tipo de gastos, debes evitarlos a toda costa; sin importar qué tan tentadoras sean las ofertas que hayas encontrado.

¿Por qué es tan importante evitar estas ofertas? Es simple. Frecuentemente (y probablemente, te ocurrirá a ti), una persona efectúa estas compras con su tarjeta de crédito. He aquí el problema.

Debes recordar que, al utilizar una tarjeta de crédito, estás pagando con dinero que no es tuyo. Simplemente, es un préstamo. Y, si tu presupuesto a corto plazo ya está asignado a cosas diferentes, no podrás hacer el pago de tu tarjeta a tiempo; lo cual te generará intereses, y complicará tus finanzas.

Ésa es la complicación que viene con las ofertas. La mayoría de las veces, no formarán parte de tu presupuesto, y por ello, debes tener tus prioridades muy en claro.

Si alguna oferta resulta verdaderamente buena y útil para ti, incluso si no habías pensado en dirigir una parte de tu dinero a ese gasto; sólo piensa en qué otros aspectos de tu vida podrías reducir tus egresos, para poder ajustar todo tu presupuesto y que no te falte dinero para pagar nada que sea realmente indispensable y esencial para tu bienestar.