Claves para enfrentar un proceso de enfermedad y como recuperarte

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Definitivamente, una de las situaciones que toda persona quisiera evitar en su vida y en la de sus seres queridos, es la lucha contra una enfermedad complicada. No todo consta de resfriados leves y dolores de cabeza. Cuando va más allá de tan solo padecimientos ligeros como los ya mencionados previamente, una enfermedad no sólo deteriora nuestra salud física; sino que afecta nuestro estado de ánimo, modifica nuestra rutina y también nuestros planes a corto, mediano y largo plazo.

Nadie tiene asegurada una vida sin complicaciones de este tipo, y en realidad, difícilmente alguien podrá llevar una vida sin complicaciones en lo absoluto.

En el desafortunado caso de que nosotros mismos padezcamos alguna enfermedad grave, o bien, que los afectados fuesen nuestros seres queridos; también es muy probable encontrar una cura.

A menudo pensamos que la solución a nuestros problemas médicos no existe, y que, en caso de hacerlo, está fuera de nuestro alcance económico y social. Sin embargo, el remedio puede existir, puede estar a nuestro alcance; e incluso, es posible que esté en nosotros mismos. Lo que es realmente cansado y difícil, es el proceso de la recuperación.

Mientras enfrentamos la enfermedad, así como en el proceso de recuperación; podemos hacer algunas cosas para disminuir el dolor y las preocupaciones ocasionados por nuestros padecimientos:

1. Mantenerse ocupado. Un trabajo remunerado, o bien, los deberes de la casa podrían mantenernos despejados, centrados y estables frente a una situación tan ambigua como lo puede ser una enfermedad. También puede tratarse de un pasatiempo, o de alguna labor social. La finalidad, con todas las opciones, es exactamente la misma: dejar la mente en otro lugar, alejada del dolor y de las complicaciones de la salud. En ocasiones, sufrimos más de lo que deberíamos por pensar demasiado las cosas. El dolor también puede ser mental si no dejamos de pensar en él.

2. Establecer relaciones sanas. La Universidad de Harvard llevó a cabo un estudio durante 75 años. La finalidad de este estudio era encontrar la clave de una vida plena. Y el resultado fue fascinante. Se descubrió que aquellas personas con vidas más felices y saludables fueron quienes dedicaron la mayor parte de sus vidas a construir relaciones profundas, confiables, amorosas, de respeto y de crecimiento personal; en fin, relaciones a prueba de todo

Y aún hay más. De acuerdo con este estudio, “la soledad es la condición que en el tiempo provoca la mayor cantidad de enfermedades físicas y psicológicas” (Mier, 2016).

Setenta y cinco años de estudio no pueden mentir. La construcción de relaciones verdaderamente sanas y honestas es la clave para tener una vida feliz. Y sin duda alguna, podría ser la clave para sobrellevar los malestares y recuperarse de cualquier enfermedad.

3. Vivir sanamente. O, en otras palabras, renunciar a las “copitas de más”, al tabaco, al exceso de comida chatarra, y demás vicios. Una persona que desea llevar una vida libre de enfermedades deberá de alimentarse saludablemente, es decir, mantener una dieta balanceada que incluya todos los grupos alimenticios en sus porciones adecuadas. Una buena idea para lograr una alimentación ideal es consultar a un nutriólogo, pues resulta muy importante que alguien con estudios y experiencia en el tema nos diga qué es lo mejor para nuestro cuerpo. Además, se recomienda hacer ejercicio, físico y mental. Un ejemplo: salir a correr, seguido de un juego de mesa entre amigos, o una buena lectura.

¡Y un consejo más! Tomar vitaminas suficientes, y por supuesto, los medicamentos propios para tratar la enfermedad en los tiempos y cantidades señalados por el especialista.

4. Tener una actitud positiva. Porque no hay mal que por bien no venga, es indispensable ver el lado positivo de las cosas. El optimismo es la clave principal para dejar de lado todas las preocupaciones y el estrés ocasionados por la enfermedad. Incluso, puede jugar un papel más serio en la recuperación física del paciente. La jefa del servicio de traumatología del hospital de Puigcerdà, Maite Angulo (f.), expresa: “el resultado clínico es mucho mejor en una persona alegre, optimista y que muestra confianza en lo que se le está practicando, que el de un paciente pesimista y que desconfía del médico que le atiende”.

¿Será efecto placebo? Quizás, no lo sabremos con certeza. Pero, si algo podemos decir, es que, aunque no todo es mental, algunas cosas definitivamente sí lo son.

Salir adelante de una enfermedad no siempre depende únicamente de medicamentos costosos, o de los tratamientos exhaustivos. Las acciones que lleve a cabo el paciente, y la actitud con la que se enfrente la situación, también pueden ser determinantes en el proceso de padecimiento y recuperación.

La forma en la que éste decida vivir la situación puede ser mucho mejor de lo que se estima la mayoría de las veces; sólo es cuestión de mantenerse informado y de creer que sí se puede.

 

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