5 consejos para evitar compras compulsivas ¡Conócelos!

Sabemos que la publicidad y la mercadotecnia nos abordan día a día en donde menos lo esperamos, y plantan en nosotros el deseo de adquirir ciertos productos que parecen “imperdibles” o “indispensables”.

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Las ofertas suelen engancharnos y hacernos creer que sólo tendremos una oportunidad para adquirir un producto a un precio increíblemente accesible, aunque no sea el momento adecuado para hacer dicha compra.

Por estas y más causas, se originan las compras compulsivas. Nos convencen de que necesitamos adquirir ciertas cosas, y nos impulsan a comprar demasiado.

Definitivamente, ésta no es una conducta sana en ningún aspecto. Por ello, hoy te compartimos cinco consejos que podrán ser de gran ayuda para evitar las compras compulsivas:

Planeación: lista y presupuesto.

Si ya sabes qué es lo que deseas adquirir, haz una lista de estos artículos. Sé consciente de cuáles son las cosas que realmente necesitas.

 Después, limita un presupuesto que te permita controlar el consumo.  Para ello, paga sólo en efectivo. No lleves tarjetas de crédito, pues la tentación podría llegar a ser más fuerte que tu convicción de no comprar de más.

Mantente firme con tu lista y tu presupuesto, y, si te sirve de algo, no lleves más dinero del que tienes pensado gastar.

Antes de comprar, medita.

Ya sea con un día de anticipación o mientras estás formado en la fila para pagar, reflexiona si realmente lo necesitas, si piensas darle un uso que valga la pena, y si no hay manera de reemplazar ese artículo por alguno que ya poseas.

Si lograr hacer esto, puedes posponer tu compra un día o una semana. Este tiempo te ayudará a darte cuenta de si realmente requieres adquirir cierto artículo.

A veces, las compras se deben a impulsos emocionales. Estrés, ansiedad, tristeza, desesperación. Deja que las emociones pasen, y enfócate en lo que es realmente importante.

 Piensa: “no todas las ofertas son para mí”.

A veces ni siquiera necesitamos comprar algo, ni habíamos pensado en ello; pero su precio es tan bajo o la oferta es tan convincente, que simplemente pensamos que es mejor adquirirlo por si “algún día se necesita”.

¡Esto es un grave error! Primero, porque muchas ofertas, por más atractivas que sean, no son tan increíbles como parecen. Las tiendas suelen inflar los precios y añadir descuentos “alucinantes”, pero, a fin de cuentas, el precio final no es tan diferente al precio original del producto.

Además, puede que nunca necesites aquel objeto. No porque esté en oferta, significa que es para ti.

Establece un tiempo límite antes de salir a comprar.

Respeta tu tiempo y conoce tus límites. Calcula cuántas tiendas tendrás que visitar, y cuánto tiempo tardarás en encontrar lo que necesitas.

Sé objetivo, y si es posible, recorta el tiempo unos minutos más de lo que crees necesitar. Así no tendrás tiempo de deambular y encontrar cosas que no puedes ni debes comprar.

No recortes el tiempo por demasiados minutos, puesto podría causar estrés y obligarte a comprar algo que no te ha convencido del todo.

La objetividad: tu mejor compañero.

Y no nos referimos al sentido figurado de la oración. Procura ir acompañado de alguna persona en la que confíes, alguien que tú sepas que será objetivo y podrá frenarte en caso de que estés a punto de comprar algo que no necesitas.

A veces, dos cabezas piensan mejor que una; y sobre todo cuando una de ellas ha sido hipnotizada por la magia de la mercadotecnia.

No tiene nada de malo consentirnos de vez en cuando, o permitirnos algún capricho de más. El problema surge cuando sentimos la constante necesidad de comprar cosas que realmente no necesitamos. Es malo tener dinero y despilfarrar cada centavo en cosas insignificantes, pero es aún peor gastar el dinero que no tenemos en dichas cosas.

Sigue estos consejos, y evita caer en deudas y problemas que después no puedas solucionar.